Nieve Negra

nieve negra

“Encontrar el espejo no fue casualidad. No puede serlo. Más bien, fue producto de una serie de eventos raros y dislocados. Igual que mi vida.”

                                                                                          Nieve Negra

Nieve negra, segunda apuesta literaria de la escritora chilena Camila Valenzuela, comenzó su vida desde el éxito, al ser premiada en el reciente 2014 con el primer lugar en el concurso “Barco de vapor”, convocado por la editorial SM. La autora, quien ya es conocida por el público adolescente a partir de la saga Zahorí (la cual también lanzó su segunda parte el año pasado, llamada Revelaciones), plantea en este texto una obra mucho más breve, pero también precisa en sus intenciones, y aunque los premios muchas veces no suelen contar con el beneplácito de la crítica o del público (y menos de los autores), en esta oportunidad es justo en su unanimidad.

                Cómo ella misma señaló en su lanzamiento y premiación, la novela está motivada a partir de las propias investigaciones que ella realizó acerca de los cuentos maravillosos tradicionales, y que la llevaron a producir una reactualización del relato de “Blanca nieves”, pero claramente, ubicarla en la mera relectura es limitar el texto y simplificarlo en sus intenciones. La obra, cómo señalé en un inicio, tiene una brevedad que la vuelve eficaz en su tratamiento del argumento, y que permite que la historia fluya, pero sin dilatar ni rellenar (cómo suele ocurrir en obras de mayor extensión para el público juvenil). A su vez, asumiendo su fuente, logra acercar y apropiar a nuestra cultura un relato netamente europeo.

El pasado da las respuestas

                Su estructura es bastante clara y simple: 10 capítulos, enumerados en orden inverso, y que nos cuentan una historia dividida en dos tiempos. Por un lado, el Santiago actual, y más precisamente, en la comuna de Ñuñoa. Por otro lado, el mismo Santiago, el mismo lugar geográfico (aunque no desde el nombre), pero en el período colonial. Esta alternancia de tiempos del relato, sirven además para ir manejando los ritmos de la novela, y permitiendo al lector que vaya desenrollando la madeja de misterio que va rodeando la trama. En ella, conoceremos a nuestra protagonista, una joven escolar, quien vive con sus padres y su perro, el quiltro. La relación entre ellos es algo tensa, debido a sus diferencias de carácter. Esto hace que ella se vincule de manera mucho más afectiva con su padre, y rechace las conductas histéricas de su madre. Esta particular situación es a mi parecer muy relevante en la obra, ya que aborda la tensión que subyace muchas veces entre madres e hijas, esas rivalidades que a veces no se pueden explicar, pero que en la obra se trabajan desde la idea de la historia cíclica, ese eterno retorno de las emociones y las experiencias. Y es que el mundo actual, mucho más frenético en apariencia, se ve más apacible y acogedor que el del pasado, el cual se muestra con un halo mágico que permite que los hechos vayan más allá de lo puramente anecdótico (incidentes como el terremoto de 1647, en donde se da origen a la leyenda del Cristo de Mayo, se vuelven presagio de algo mucho más terrible). Da la impresión de que definitivamente nada es el azar, y que cada circunstancia va acompañada de una consecuencia. Es en aquel tiempo pretérito en dónde la causalidad adquiere relevancia. Así, hechos como la muerte de la madre, la aparición de la misteriosa y enigmática madrastra, desatan una cadena de incidentes que van enturbiando más las cosas. Y en ese espacio de lo real se limita con lo mágico, caracterizado por la figura de la Negra, mujer humilde, pero que esconde grandes poderes y secretos. Este personaje, que en otras obras permanecería en las sombras y una participación menor, se vuelve de gran relevancia, volviéndolo un motor de los acontecimientos, y también proporcionando esa dialéctica entre el mundo urbano y el mundo rural, lleno de recovecos para la magia y la maravilla.

La oscuridad

Un hecho en particular (y que se vislumbra desde su portada, ilustrada por la reconocida artista chilena Alejandra Acosta), es esa aura sombría, lúgubre y constante, que dota al texto de una atmósfera enrarecida y que va llevando incluso al lector a un estado de tensión y oscuridad permanente. Y es que los hechos que se van mostrando en la historia tienen que ver con las pulsiones bajas que movilizan de igual manera a los seres humanos. El amor reconvertido en odio, la carencia mutada a envidia, el dolor transfigurado en violencia.

                Este ambiente construido en la novela es poco habitual en la narrativa adolescente, más preocupada del romance del momento, del héroe o heroína en búsqueda de la aventura, y que acá se centra en las emociones sentidas por todos los personajes, y que los van movilizando. Y eso se demuestra también en la alternancia de la narración, que va desde la primera persona (en el caso de los capítulos centrados en la protagonista), y la omnisciencia (en los ubicados en el pasado), lo cual enriquece aún más su estructura.

Cuando el mal acecha, cuando nada es azaroso ni arbitrario, cuando todo elemento se vuelve un símbolo (y esta obra está lleno de ellos), los acontecimientos se desenvuelven de manera natural, y configuran esta suerte de thriller sobrenatural. La tensión (y la perversidad) va en aumento capítulo a capítulo, y sin darnos cuenta llegamos al final de la obra, cerrando de manera redonda el ciclo narrado.

Esperemos que este camino trazado por la autora continúe en sus obras posteriores, proveyendo de lecturas interesantes sobre textos clásicos, o sin temor a tomar símbolos y temáticas más crípticas para el público adolescente.

Valenzuela, Camila (2014): Nieve negra. Santiago, Chile: Ediciones SM Chile

Ver:

Anuncios

Un comentario en “Nieve Negra

  1. Me pareció interesante y poco común con respecto a lo que leo. Después de los dos que tengo por leer me embarcaré en esta historia y dejaré mis apreciaciones.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s